Artículo realizado y originalmente publicado en el Laboratorio de Periodismo Innovador de la Fundación Gabo. Se puede consultar aquí.

Edificios de la ciudad de Borodyanka tras los ataques del ejército ruso. Foto: Sara Gómez Armas

Edificios de la ciudad de Borodyanka tras los ataques del ejército ruso. Foto: Sara Gómez Armas


La guerra en Ucrania, además de desatar una crisis humanitaria, se está convirtiendo no sólo en la guerra de la visualización, las nuevas narrativas o la cartografía, sino también en la de la propaganda, la desinformación y la constante verificación, donde la tecnología y las redes sociales juegan un papel fundamental a la hora de controlar el relato.

Análisis, contextualización, voces de expertos, artículos de opinión, mapas, infografías, recursos multimedia, reportajes fotográficos y mucho trabajo de verificación de datos son una constante en la cobertura informativa de la guerra. 

A su vez, los medios intentan responder a una demanda cada vez más creciente de información con mensajes centrados en lo emocional y con relatos basados en la contextualización de los hechos. Se prioriza la inmediatez y la última hora informativa del conflicto, con contenidos que en muchos casos se encuentran en las redes donde multitud de bulos se generan y multiplican a gran velocidad. Pero, a su vez, la respuesta a la demanda de información, para medios que no cuentan con recursos para desplazar a un operativo a la zona, se basa en la búsqueda del análisis, el contexto y la historia para atajar la complejidad del conflicto.

Hacemos un resumen con las principales claves para entender cómo se cubre informativamente hoy una guerra.

Nuevas narrativas y formatos, infográficos y audiovisual 

El seguimiento visual de la guerra para los ciudadanos ha sido, prácticamente, en directo. Para los medios la actualización de la información en sus páginas web ha sido de 24 horas. El apoyo de los mapas e infográficos, el video, las nuevas narrativas y nuevos formatos de difusión como el audio son algunas de las características más innovadoras con las que los medios han informado sobre la guerra. 

RTVE, la cadena de televisión pública española, difundió tras un mes de guerra a través de un especial audiovisual cómo ha cambiado la vida en el frente y en la retaguardia, con una mezcla narrativa de imágenes, mapas y vídeos.

Otro de los recursos narrativos visuales, el análisis del antes y el después, se ha utilizado desde El Mundo, tanto en la web como en su canal de YouTube, para mostrar los efectos del asedio ruso sobre la ciudad ucraniana de Mariupol.

También en el periódico de Unidad Editorial se contextualiza la compleja situación, antes incluso de la invasión, y por si era posible evitar la inminente guerra, con un informe gráfico a través de distintos mapas.

“La cartografía de la guerra forma parte de una visión analítica para detectar los movimientos de los ejércitos y destapar la podredumbre de la desinformación y la propaganda política”, explica el periodista y experto digital de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Miquel Pellicer, en un artículo en el que examina estos y otros ejemplos de narrativa visual para contar la guerra. 

La ayuda de los mapas ha servido también para contextualizar el conflicto antes incluso de que comenzara la invasión. Así lo hacía el nativo El Orden Mundial, digital dedicado al periodismo en profundidad para el análisis de asuntos internacionales, para explicar desde la cartografía y la geopolítica las difíciles relaciones entre ambos países desde 2014.

“Nuestro trabajo es dar valor añadido en un contexto de saturación informativa y en el que el minuto a minuto lo abarca todo. Ahí es cuando medios especializados como el nuestro cobran valor: no acudes a nosotros para saber qué acaba de ocurrir, sino para saber qué supone y por qué ha ocurrido”, destaca su codirector, Eduardo Saldaña.

Así, han publicado desde sencillas piezas como el mapa político de Ucrania, qué es el Donbás o en qué consisten los crímenes de guerra, a piezas más específicas como el mapa de la geopolítica del Dniéper a un análisis sobre las intervenciones rusas en las últimas décadas.

El País también ha querido hacer partícipe a sus lectores de cómo es el trabajo de Internacional del periódico y cómo se cubre hoy una guerra, con una decena de enviados especiales sobre el terreno y con un incremento sustancial de entrevistas con expertos, de análisis y de colaboración con el resto de secciones. De hecho, el equipo de Internacional ha aumentado su equipo con una decena de redactores, que se unen desde otras secciones del diario.

Desde el propio medio explican que “existen dos focos claros. Uno es contar el asedio al pueblo ucranio. El otro, narrar el fenómeno del éxodo de los refugiados, ya que no veíamos un éxodo de refugiados de esta magnitud desde la Segunda Guerra Mundial”.

Más allá de Internacional, la guerra ha ocupado la actualidad de casi todas las secciones del medio. Economía se ha enfocado en el sector energético; Vídeo trabaja en especiales explicativos, como el programa especial de preguntas y respuestas; la nueva apuesta de audio, su podcast diario, Hoy en EL PAÍS, dedica podcasts sobre preguntas destacadas de la guerra; el equipo de Última Hora narra la guerra al minuto; y desde la sección de Tecnología tratan las implicaciones de las redes sociales y la desinformación con el conflicto. Por supuesto, la implicación del equipo de Nuevas Narrativas también es destacada, por ejemplo, con trabajos como el mapa diario de los ataques y bombardeos en el frente que suele acompañar a la noticia del día. 

“Hace años, de las guerras llegaban dos o tres imágenes por jornada, algún teletipo y la información del corresponsal. Los mapas no eran tan precisos y estaban basados en crónicas. Ahora nos basamos en datos georreferenciados”, destaca el responsable de Nuevas Narrativas, Mariano Zafra. Para aportar mayor credibilidad, refuerzan la información de los mapas con pruebas verificadas en forma de vídeo y fotografías. 

En cuanto a las imágenes, hay algo nuevo también en esta guerra que no tuvieron otras, como las fotos que llegan por satélite, según destaca Carlos Rosillo, jefe de la sección, como con el satélite Maxar, que ofrece capturas en las que se observan las filas de tanques camino a Kiev a vista de pájaro.

En lo que se refiere al audio, muchos podcast han dejado, momentáneamente, su condición de atemporalidad para ajustarse a la actualidad diaria. De esta forma, el audio se convierte en otro de los formatos clave para hacer llegar la información del conflicto. Lo hace ElDiario.es, que aprovecha la estancia de su enviada especial Gabriela Sánchez para protagonizar el podcast ‘Un tema al Día’ contando las historias y sonidos más personales en algunos de los puntos más problemáticos como Bucha, Odesa o Járkov, El Mundo, que también se ha servido en estos días de su podcast diario ‘El Mundo al día’, como con este capítulo donde su enviado especial, Javier Espinosa, cuenta desde Kramatorsck lo que está sucediendo en el Donbás, o con el episodio protagonizado por Xavier Colás, corresponsal en Rusia, para contar cómo se está percibiendo la información por parte de los ciudadanos rusos, entre otros varios episodios de audio dedicados al conflicto. También El País, en nuevo podcast diario, ‘Hoy en El País’, han tratado en varios episodios la cobertura de la guerra.

Más allá de la cobertura de última hora

La guerra no entiende de medios nativos o tradicionales. Los hay que, por recursos, se pueden permitir un amplio personal operativo en el terreno. Pero la tecnología y el acceso a información de primera mano y en directo aportada por los propios ciudadanos ucranianos elimina esa posible barrera informativa entre medios. Ello ha ocasionado que muchos medios, nativos o no, también hayan apostado por la profundidad, el contexto y el análisis. 

Revista 5W, como El Orden Mundial, es uno de esos medios de apuesta por el periodismo narrativo internacional. También están cubriendo la guerra con la experta corresponsal Mónica G. Prieto y el fotoperiodista Edu León, donde se mezclan la narrativa, fotografía e infografía, con temáticas como ‘Qué te llevarías si huyeras de una guerra’ donde recogen el testimonio de lo que ayudó a sobrevivir a una docena de personas que huyeron de Ucrania, o ‘Las preguntas de Bucha’, con la voz en primera persona y en forma de crónica documentada con un importante aporte gráfico del también fotoperiodista Santi Palacios.

En la versión española de The Conversation, el medio digital de investigación y análisis que combina el rigor académico con el oficio periodístico, también han realizado especiales, no tanto sobre la cobertura en el terreno de la guerra, y sí  atendiendo a lo que implica el conflicto desde el punto de vista analítico de la desinformación y la propaganda

Desde el punto de vista de implicación con la situación económica y empresarial tenemos ejemplos como el de El Periódico de España, con análisis donde se detallan las grandes empresas españolas que permanecían en Rusia a pesar de la invasión, un mes y medio después de iniciarse la guerra. 

Ethic es otro medio digital especializado en el análisis de las últimas tendencias globales a través del periodismo de calidad y profundidad. En su web, dedican una especial cobertura a la guerra, con una treintena de piezas informativas (hasta el 24 de abril) centradas en la explicación, el contexto y el reportaje en profundidad, con citación de múltiples voces expertas. El sentimiento de culpa de muchas personas que huyen de la guerra, las repercusiones climáticas de una posible guerra nuclear entre ambos países o la habituación al miedo y a la pérdida de empatía por la continúa sobre exposición digital a imágenes violentas que consumimos son algunas de las temáticas que cubren.

El decisivo papel de las redes sociales

La brutalidad de la guerra es equiparable a cualquier otro conflicto pasado. Lo que marca esta cobertura es la introducción de nuevos dispositivos y tecnologías que hacen que se viva en tiempo real. Con los móviles y las redes sociales, la cobertura de personas anónimas es una de las notas características más destacadas, como se ha visto con el relato de ciudadanos contando el avance del ejército ruso en Jarkov, el ataque a la central nuclear de Zaporiyia, la vida suspendida en el metro de Kiev o el drama de los refugiados.

La batalla también se disputa en TikTok, Twitter o Instagram. La guerra de Ucrania se ha convertido en la primera guerra retransmitida a través de TikTok. Redes sociales que se convierten en canales de seguimiento para vivir los hechos a tiempo real. Así, TikTok termina convirtiéndose en una herramienta perfecta para contar la guerra, pues permite adaptar múltiples tipos de mensaje al formato, y posibilita tanto informar como contar historias humanas.

En Eldiario.es han tratado la situación de muchos jóvenes en Ucrania que utilizan las redes sociales para narrar el conflicto, como el caso particular de Valeria Shashenok, a quien denominan la ‘tiktoker’ ucraniana.

En Forbes Argentina también se hacían eco de cómo los influencers ucranianos utilizan TikTok para contar la guerra. Imágenes y videos de las que después se sirven los medios de comunicación.

En RTVE se incorporó, como novedad, un Twitter Spaces conversacional de uno de los presentadores más reputados con la audiencia, coordinado por el equipo de Internacional, donde se posibilita a los espectadores preguntar directamente a los enviados especiales de la cadena.

Por otra parte, decenas de jóvenes sin experiencia previa en conflictos se han desplazado hasta Ucrania para contar el conflicto. La mayoría van por libre y usan las redes para dar a conocer su trabajo. Representan una nueva forma de informar, que prima el interés por acudir al lugar de los hechos sobre el canal usado para difundirlos. «Han descubierto que no necesitan estar atados a los medios para mostrarle al mundo la crudeza de la guerra. Les valen sus redes sociales para dar a conocer su trabajo», explica Alfonso Bauluz, presidente de Reporteros sin Fronteras, quien ya contabiliza a 90 informadores españoles, la mayoría ‘freelance’, destacados en Ucrania.

La lucha contra la desinformación

Entre los nuevos recursos y tareas, las imágenes por satélite y la verificación de datos son dos de las principales que los medios han incorporado a sus redacciones para su cobertura informativa.

El País ha estrenado un formato de verificación que, por ejemplo, demuestra la utilidad de las redes sociales para intentar acreditar crímenes de guerra en Ucrania. 

El periodista español Eduardo Suárez contaba desde el Reuters Institute cómo Ukrainefacts.org ha reunido cientos de verificaciones de hechos sobre la invasión. Se trata de un sitio web público actualizado por periodistas de 74 organizaciones de noticias en 70 países donde los lectores pueden encontrar cualquier afirmación que ya haya sido desacreditada. 

Maldita.es es uno de los medios referentes en la verificación. Clara Jiménez, su cofundadora, destaca como “la gran cantidad de información errónea y desinformación fue bastante abrumadora desde el principio. A medida que avanzaba la invasión, necesitábamos adaptarnos a formas más complejas de falsificación: engaños que eran más difíciles de desacreditar, investigaciones que requerían herramientas OSINT y conocimientos del idioma ruso o ucraniano”

De hecho, en los primeros días había muchos videos e imágenes de bombardeos que no tenían nada que ver con Ucrania. En Maldita, por ejemplo, se ha analizado y desacreditado mucha propaganda alabando a héroes ucranianos no identificados como el Fantasma de Kiev o historias falsas como la de los héroes de la Isla de las Serpientes. Casi dos meses después de que se iniciara el ataque de Rusia, Maldita había desmentido más de 140 informaciones audiovisuales

Otro de los medios dedicados a la verificación, el argentino Chequeado, también ha dedicado especiales a la guerra de Ucrania en el que destacaban qué tipo de desinformaciones más importantes estaban circulando por América Latina.

Presentado en ISOJ 2022 (el Congreso Internacional de Periodismo Digital), la apuesta por la verificación para el ámbito latinoamericano ha aumentado con Factchequeado, la unión de Maldita y Chequeado para combatir la desinformación en habla hispana en Estados Unidos, cubriendo temas de verificación como qué tipo de desinformación en español circula por las redes sobre la guerra.

A comienzos de marzo, solo unos días después de comenzar la guerra, distintos medios y verificadores como Efe Verifica, Verificat.cat o Newtral anunciaban en un conferencia que en apenas cinco días se habían detectado más de 500 noticias falsas sobre la guerra

El conflicto de Ucrania también ha permitido consolidar la investigación visual forense como forma narrativa con personalidad propia. Mediante imágenes satelitales y técnicas de inteligencia de fuentes abiertas se consigue ubicar una fotografía o un vídeo del conflicto en su lugar de origen. La geolocalización es solo un paso de la verificación, pero muy importante, y ayuda al ciudadano a comprender el contexto espacial en que todo se produce, además de demostrar el empeño del medio en comprobar lo que recibe. Combinada con la cronolocalización, también le da un contexto temporal. Así lo han hecho en Verifica  para los distintos canales de RTVE, web y televisión especialmente. 

La cobertura latinoamericana

Sin una repercusión e implicación tan directa como la de los medios de habla hispana en Europa, y salvo contadas excepciones, la gran mayoría de medios latinoamericanos que tratan la guerra lo hacen no desde el punto de vista de una cobertura centrada en el directo y la última hora, sino tratando todo lo que concierne alrededor del conflicto para personalizar el drama, o para explicar  lo que suponen las redes sociales y la participación de los ciudadanos en la comprensión de la compleja situación. Así lo hace, por ejemplo, Red/Acción, en Argentina, con artículos sobre cómo el enfrentamiento en redes sociales afecta a lo que creemos que ocurre sobre el terreno. 

La explicación de cómo podría ser enjuiciado eventualmente Putin por crímenes de guerra, cómo se escolariza a los niños ucranianos refugiados o las ayudas que miles de usuarios ofrecen a través de plataformas para ayudar a los refugiados de la guerra son varios de los temas de contexto sobre el conflicto que ofrece el especial sobre Ucrania de Red/Acción.

El digital argentino Infobae también está contando con una cobertura especial de la guerra, con el enviado Joaquín Sánchez Mariño en el país ucraniano. Además de un seguimiento especial diario con noticias de última hora, han realizado originales piezas como esta entrevista desde un punto de vista muy personal y humano de Mariño a su propio padre, combatiente en la guerra de las Malvinas, tras acompañar en la partida de su hijo hasta la actual guerra.

También en Argentina, la versión de ElDiario en el país ha ido informando contextualmente sobre la guerra, dando cuenta por ejemplo de lo que dicen los verificadores expertos de imágenes en escenarios como Bucha.

La Nación, también argentino, realiza igualmente una cobertura especial con seguimiento de última hora de la guerra, con múltiples actualizaciones, y con una enviada especial al terreno, Elisabetta Pique, quien ha permanecido en el país durante 50 días dando cobertura internacional del conflicto europeo, con una selección y relato en primera persona de las situaciones e imágenes que más le impactaron durante su estancia.

Otro de los medios nativos de Latinoamérica que han desplazado a un operativo personal hasta la zona ha sido el ecuatoriano La Posta. A través de video contaban cómo dentro de los grupos de refugiados que salen de Ucrania había misioneros con deseos de transmitir esperanza a la gente afectada por el conflicto, o hacían un seguimiento y cobertura nacional a través de su canal en Youtube, informando en directo de la llegada de casi 250 ecuatorianos al país desde Ucrania.

GK, otro destacado medio de Ecuador, también se ha dedicado a cubrir informativamente la guerra a partir de la voz en primera persona, y desde el drama personal, de ecuatorianos que se han visto implicados en el conflicto. “Lo enfocamos desde un punto de vista muy local, los ecuatorianos en Ucrania. Como servicio para ayudarles a salir. Una cobertura de actualidad de la guerra no entraba dentro de nuestros temas ni de nuestro público”, destaca Isabela Ponce, su directora editorial. Ejemplo de ello, la historia personal de Darwin Cedeño, uno de los varios centenares de migrantes ecuatorianos que han intentado salir de Ucrania desde que se iniciara el conflicto, o la travesía de cuatro jóvenes ecuatorianos que intentaban salir del país a través de la frontera con Polonia.

3 claves a la hora de contar hoy una guerra:

  • Los mapas y la cartografía, tanto para dar contexto al conflicto como para informar de los avances de un frente y otro, están siendo fundamentales desde el punto de vista de la visualización y la narración, como hace en este ejemplo El Mundo
  • La de Ucrania está siendo la guerra de Tik Tok y de las redes sociales. La tecnología y los dispositivos móviles hacen que cobren más protagonismo que nunca los ciudadanos sobre el terreno, a la hora de compartir y transmitir casi en directo el conflicto
  • La propaganda y la desinformación son los otros factores claves que predominan en el relato. De ahí el papel fundamental y complementario al informativo de los medios, expertos y agentes especializados en convertirse en verificadores de la información. Ejemplo de ello lo tenemos con el trabajo que realiza Maldita.

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